Un ciclo verde para la ropa: una respuesta consciente

Inicio  /  Un ciclo verde para la ropa: una respuesta consciente

Rodeados de anuncios, liquidaciones y descuentos, es fácil pensar que comprarse ropa no pasa de ser un acto de vanidad. Más cuando este mercado tira toneladas de prendas a la basura y contamina día tras día aguas, suelo y atmósfera, ¿qué puede hacer cada uno para combatirla?

❤ Por Tania Olea/ Instagram http://bit.ly/feerisheep

En los últimos diez años ha habido un boom en el mercado de la ropa en Chile: la inauguración del Costanera y otros varios malls trajo varias marcas conocidas a competir con el retail, y las tiendas online se convirtieron en la alternativa para el comprador más específico o perezoso, que busca una vía alternativa a conseguir ropa ondera y/o inaccesible. Esto ha generado que nuestros closets estén más gorditos con el tiempo, sin que las tiendas dejen de traer prendas hermosas que terminamos por querer y comprar.

¿Qué hacer cuando ya no le entra ni un calcetín al closet? Las posibilidades son varias: vender, regalar, incluso botar para algunos. Dentro de este espectro de ideas, una de las que ha tomado mayor fuerza es la de reciclar, donando las prendas usadas a organismos que las reutilizan con distintos fines.

Uno de los ejemplos más claros es el de la fundación Coaniquem, quienes cuentan desde 2017 con la primera tienda solidaria del país, un espacio ubicado en Av. Providencia #2159 donde reciben ropa usada en buen estado para su posterior venta. Con el dinero recaudado, la organización solventa tratamientos contra quemaduras que entrega a niños de manera gratuita, para lo que también aceptan zapatos, juguetes y cosas para el hogar.

Otra opción son las llamadas “recogidas de ropa”, modelo creado por la transnacional sueca H&M y tomado por empresas nacionales donde entregan cupones de descuento a cambio de bolsas de ropa usada. Esta iniciativa hizo que H&M juntara 1.100 toneladas de ropa en sólo una semana en 2016, la que se vendió a la recicladora alemana I:CO, que recibe ropa y materiales usados de todo el mundo para generar cosas nuevas.

Sacando los trapos sucios

Si bien estas opciones resultan atractivas (porque, ¿a quién no le gustan los cupones?), tienen una razón de ser aparte de ser campañas de marketing, la cual es regular la industria de la moda. Aparentemente inofensiva, esta es la segunda industria más contaminante del planeta tras la del petróleo, además de asociarse a problemas como explotación laboral en varias partes del mundo.

Sólo en Estados Unidos se tiran 13 millones de toneladas de ropa al año, ya sea porque le pasó algo o simplemente se aburrieron de ella. Cada nueva prenda requiere de nuevos materiales, y dependiendo de la tela es el consumo de recursos y cuánto contamina: una camisa de algodón requiere de 2700 litros de agua para fabricarse y libera 2,1 kg de CO2, lo mismo que un auto a bencina promedio. Peor es cuando se trata de la ropa de poliéster, que tira el triple de dióxido para tardar más de 500 años en degradarse.


Aparte ¿Te has fijado que muchas de las prendas dicen: Hecho en Taiwan/Vietnam/Tailandia/etc.? Eso ocurre porque para la mayoría de las marcas es mucho más rentable poner sus fábricas en estos países debido a la falta de derechos laborales y a lo barato que sale por cambio de moneda. Eso lleva a que detrás de nuestras ropas haya personas trabajando 12 horas diarias, recibiendo apenas $2000 al día por trabajar toda la semana sin descansos, almuerzo o seguros. La gente que trabaja en estas industrias ronda los 40 millones en todo el mundo, donde el 85% son mujeres y niños.

¿Vale la pena tener ropa linda y nueva a costa de eso?

Esa es una pregunta para hacerse cada vez que miramos esos anuncios gigantes o los pop ups en internet. ¿Quieres hacer algo al respecto? Desacordes te ayuda aceptando ropa usada en buenas condiciones para donar a la tienda de Coaniquem, entregando $4000 de descuento en compras sobre $20.000 en Santiago. El resto...queda en las manos de cada uno de nosotros.